Sādhus y Yoguis de la India

Austeridades Śaivas, por Dolf Hartsuiker

Dolf Hartsuiker, autor de esta serie de artículos, es webmaster de la página Sādhus & Yogis of India, y autor del libro “Sādhus: India's Mystic Holy Men”.

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Introducción

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Śaivas

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3

Vaiṣṇavas

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4

Sadhvis

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5

Austeridades Śaivas

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6

Austeridades Vaiṣṇavas

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7

Kumbhamela

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8

Sādhus extranjeros

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Tapas

Un concepto clave que subyace en las austeridades es tapas, una palabra sánscrita que significa “calor interior”, que en realidad es energía mágica y espiritual. Tapas también indica las variadas técnicas para aumentarlo, es decir, el ascetismo, pero en lenguaje Sādhu la palabra Hindi que se utiliza es tapasya, o de forma abreviada tap. Y un asceta que hace tapasya se conoce como tapasvi.

La energía sexual, kama, el fuego de la pasión, es la principal fuente potencial de tapas -- y al mismo tiempo es su contrario. Esto se expresa en el mito de la muerte de Kama por Śiva con el fuego --creado por tapas-- con su tercer ojo, cuando el dios-cupido del deseo intenta golpearlo con su flecha de lujuria --el calor de kama-- y anular así sus poderes yógicos.

Es decir, el asceta debe sublimar y controlar su lujuria, pues su disfrute puede disminuir, o incluso destruir su energía espiritual.

 

La equivalencia entre el arcaísmo religioso indoeuropeo y el arcaísmo aborigen esta puesta bien en relieve por la práctica y la teoría del tapas. Este término (literalmente “calor, ardor”) indica el esfuerzo ascético en general. El tapas está claramente atestiguado en el Rig Veda (p. ej. VIII.59.6; X.136.2; 154.2.4; 167.1; 109.4; etc.) y sus poderes son creadores, tanto en el plano cósmico como en el plano espiritual; por medio del tapas el asceta se torna clarividente y participa de la calidad del dios. Prajapati crea el mundo “acalorándose” a un grado extremo por medio de la ascesis (Aitareya Brahmana, V.32.I); lo crea, en efecto, por una especie de sudor mágico. Para la teoría brahmánica, el propio Prajapati era producto del tapas; al principio el No-Ser (asat) se hizo espíritu (manas) y acalorándose (atapyata), dio origen al humo, a la luz, al fuego y finalmente a Prajapati (Taitt. Br. II.2.9.1-10); en otros textos, el No-Ser está representado por las Aguas primordiales (Satapatha Br. XI.1.6.1). Ahora bien, la cosmogonía y la antropogonía por el sudor son motivos míticos que se encuentran también en otras partes (por ejemplo, en América del Norte). Están probablemente unidos a una ideología chamanista: se sabe que los chamanes norteamericanos se introducen en baños de vapor para provocar abundante sudor. Esta costumbre, por otra parte, no es más que uno de los aspectos de una complejidad ideológica más grande, anterior al chamanismo propiamente dicho: nos referimos al “calor mágico” y al “dominio del fuego”. Aumentar mágicamente el calor del propio cuerpo o dominar el fuego hasta volverse insensible a la temperatura de la brasa, son dos prestigios universales propios de los hombres-medicina, los chamanes y los fakires. Ahora bien, una de las técnicas yogui-tántricas por excelencia consiste justamente en producir calor interior (“calor místico”). La continuidad entre la más antigua técnica conocida y el Yoga tántrico es, sobre este punto, incontestable (Eliade, Mircea, “Yoga, inmortalidad y libertad”, pag. 111-112)

 

Adoración del pene

A medida que los Arios se infiltraron en la India por el noroeste alrededor del 1500 A.C., se encontraron con una antigua civilización, que ahora denominamos la civilización del Valle del Indo, debido a los asentamientos arqueológicos encontrados en el Valle del Indo.

Se trataba de una cultura agrícola, que alcanzó su apogeo alrededor del 2500 A.C., pero que en el momento de las incursiones Arias, estaba ya en declive a causa de los cambios climáticos (largos periodos de sequías) y a la extensión de la desertificación.

 

Los Arios conquistaron fácilmente a este pueblo y en sus mitos y leyendas (Vedas) expresaron su desprecio por los esclavos negros (Dāsyas), que, para su disgusto, adoraban los órganos reproductores masculinos y femeninos. Especialmente la adoración del pene provocó su mofa.

Se encontraron reproduciones en piedra de esta adoración en las excavaciones arqueológicas que se iniciaron en los años 40 del siglo veinte.

 

“Dios Cornudo”, hallado en Mohenjodaro, 2.500 A.C.; Museo Nacional, Delhi.

En la cultura del Valle del Indo había un tipo especial de personas, ascetas y místicos, quizás aún de carácter chamánico, “proto-yogis”, inventores del ascetismo. Eran modelos, y fueron modelados para asemejarse a una deidad que más adelante se conocería como Śiva, el yogui y asceta, entre otras deidades reinantes del panteón hindú.

La prueba arqueológica para esta afirmación se puede encontrar en una serie de tablillas de piedra, o sellos, que representan a este dios-yogui, y que se ha denominado como el “Dios Cornudo” debido a su tocado típico evocador del Śiva posterior.

En uno de estos sellos, el más famoso, aparece desnudo, sentado en una postura de yoga y rodeado de animales (como Paśupatinath, el Señor de las Bestias), pero lo que es más importante: con su pene erecto.

 

El urdhva-liṅga es una de las características del Śiva posterior. Mantiene su pene erecto, pero no derrama su semen. Guarda su semen, para mantener el fuego interno que fluye, pues está realizando tapas (calor que induce austeridad). Puede hacer el amor con su esposa Sati durante mil años, pero aún así no derrama su semen, y procrean a través del sudor de sus esfuerzos.

Este urdhva-liṅga no sólo aparece en el sello del “Dios Cornudo”, sino también en muchos esculturas posteriores -como la de Lakulīśa- y millones de Śiva-liṅgas, penes erectos de Śiva, continúan siendo adorados por todas partes en la India.

Lakulīśa, siglo VIII, templo de Vaital Deul, Bhubhaneśvara

 

Detalle de Picart.

Estos mitos que rodean a Śiva reflejan ciertas prácticas ascéticas de los yoguis, que más adelante se conocerán como Sādhus. Mantienen también sus penes erectos, sin penetración o eyaculación, y utilizan la energía sexual que se despierta para propósitos espirituales. En la vida real se adoraban los penes erectos, igual que se adoraba el Śiva-liṅga, parece que sobre todo por mujeres, que los mimarían y besarían, como lo observó en el siglo XVII el viajero Tavernier, y fue representado más adelante por Picart. Los ascetas que son así adorados, no demuestran, como dice Tavernier:

“…muestra alguna de sensualidad; sino al contrario, sin mirar a nadie, y con los ojos terriblemente girados, se diría que están absortos en abstracción”.

 

Hoy en día no se observan rastros de esta práctica -al menos en público- pero parece probable que tenga lugar realmente en estos tiempos. Desafortunadamente, nunca he encontrado mención alguna sobre el rito de besar el pene en la literatura india (científica, histórica, teológica, mítica, etc.). Esta particular adoración pudo haber desaparecido de la memoria colectiva, al tiempo que desapareció la práctica, en el curso de los tiempos cada vez más puritanos.

 

Ascetas en abrazo sensual, Konarak. Siglos XI-XII.

Se pueden observar todavía remanentes de esta adoración del pene en la vida real de algunos Sādhus desnudos (Nāgas) que adornan sus penes con anillos y campanillas.

Otra manera en la que se expresó este suave acercamiento al misticismo a través de la sexualidad, fue el concepto de tantra-yoga. En sus prácticas se aceptaron la penetración y la fusión con la parte femenina, pero no la eyaculación. Y aquí también se aceptaba que la energía sexual provocada por esta práctica se transmutaría en energía espiritual.

Pero, probablemente, este tantra-yoga en su forma más pura nunca se extendió demasiado; habría degenerado casi siempre en orgías, o al menos la suspicacia de la sociedad circundante habría sido tal, que la habría hecho casi imposible.

Pero practicas como éstas también se han llevado a cabo en el cristianismo, en Rusia, en el siglo XIX, como sugiere la biografía de Rasputin (por Edward Radzinsky), mencionando la secta de los Chlysti, que practicaron actos “pecaminosos” en grupo para alcanzar la liberación, y que por supuesto también fueron acusadas de organizar orgías.

 

Los Arios, que les desagradaba la adoración del pene por la cultura del Valle del Indo, como conquistadores ocuparon las capas más altas de la sociedad, y como tales se les conocían como Brahmanes (casta sacerdotal), y Kṣatriyas (casta de guerreros y dirigentes). Habían traído con ellos su propia religión, la religión védica con su propio panteón. Pero gradualmente su religión y la del pueblo conquistado se combinaron, se fundieron, y eventualmente llegó a conocerse como Hinduismo.

 

Los sacerdotes Brahmanes asumieron el control de muchas creencias y prácticas aborígenes, especialmente las prácticas ascéticas (yoga) y la metafísica mística.

 


 

Adoración del liṅga

Mathura, Kankali Tila, liṅga erecto. Pre-Kuśana Fase 2, cerca del siglo I A.C.

Como deidad aborigen Śiva fue aceptado en el panteón Védico-Hindú a condición de relegarse de su pene, el cual, de una forma muy abstracta, se podía adorar posteriormente como el Śiva-liṅga de piedra. Desde entonces los sacerdotes y teólogos Brahmanes han insistido en separar aún más el liṅga del pene original, hasta el punto en que se ha convertido en una noción abstracta de “signo” lingüístico.

Para los Brahmanes, a partir de un cierto momento en la historia, el contacto con otro ser humano ha pasado a ser considerado una profanación, sin hablar del contacto con personas de clase inferior. También la unión de sexual, incluso con su propia esposa, (aún hoy en día) es considerada como extremadamente impura, y precisa de muchos rituales y prácticas purificadoras. Para ellos, por supuesto, los mismos órganos sexuales son despreciados y rechazados.

 

Esta idea (y la mojigatería que implicó) se vió reforzada posteriormente por los Mogoles y los Británicos, ambos -musulmanes y cristianos- miembros de religiones evangélicas y procedentes de culturas puritanas.

 

Subyugar el pene

Esta creencia puritana invadió gradualmente el mundo de los Sādhus y yoguis, resultando algunos seriamente afectados por ella, aunque la mayoría se continuó aferrada a la noción original de “antes de la caida”.

 

Así vemos, por ejemplo, que la desnudez requerida originalmente por todas las sectas Sādhus, empezó a desaparecer gradualmente, hasta hoy en día en que solamente los Nāgas están desnudos, y ello solo o mayormente en ocasiones especiales.

La idea yógica de aumentar y preservar la energía sexual con austeridades, para ser utilizada como energía espiritual, todavía esta presente, pero han cambiado sustancialmente los medios para la preservación.

 

En vez de emplear métodos mentales para canalizar esta energía sexual, el sexo se ha convertido en el enemigo que tiene que ser conquistado y el órgano que causa estas perturbaciones debe ser castigado -y las mujeres, que están detrás de todo ello, tiene que ser evitadas.

Llegados a este punto -alrededor del siglo XVII- encontramos ascetas a quienes se les besa ritualmente sus penes, y otros que atan su penes con pesadas cadenas, a veces incluso al suelo.

 

 

Como observó por Abbé Dubois:

 

[págs. 519-520] Hay penitentes que profesan los principios del mokṣa-sādhaka incluso hoy en dia. Algunos de ellos vagan completamente desnudos, el objeto de esta indecente práctica es convencer el público que los admira de que ya no son susceptibles a las tentaciones de la lujuria. Hay también una clase de religiosos mendicantes, llamada Bairagis, que pueden encontrarse por todas partes, y que se muestran en público en estado natural.

[nota al pie de la página: Hoy esto estaría prohibido. - Ed.]

La gente muestra mayor admiración por estos devotos sin ropa, y se maravillan extraordinariamente sobre cómo pueden controlar una pasión que generalmente se considera fuera de control. Algunos dicen que los Bairagis deben su impotencia a la extrema sobriedad en la comida y la bebida, mientras que otros afirman que es el resultado del uso de ciertas drogas. En cuanto a su aducida sobriedad es una mera fábula. Hablando en términos generales, comen toda clase de carnes y beben todo tipo de licores intoxicantes sin pudor; la práctica del mokṣa-sādhaka y su estado como Saṃyasines los absuelve de toda culpa al respecto.

[nota al pie de la página: Esto es verdad solamente en los tipos más bajos de Bairagis. - Ed.]

 

Según otras autoridades, los Bairagis logran esta condición por medios puramente mecánicos, es decir, atan a sus órganos sexuales grandes pesos que arrastran por todas partes hasta que se destruye totalmente la energía de músculos y nervios.

 

Otros “medios puramente mecánicos” del alcanzar esto son la utilización de cinturones de castidad fabricados en madera o metal, que es más bien un fenómeno reciente, pues según me han informado, se ha iniciado hace unos trescientos años. Esto todavía se está practicando a gran escala, pero las cadenas han desaparecido -aparte de algunos pequeños artículos decorativos en el pene o a través de él que pueden verse aún.

 

Otros métodos de castigar el pene -y empujar la energía sexual hacia los “conductos más elevados”- son las técnicas con un palo o un estilete que se utilizan para enroscar los órganos genitales de forma más dolorosa (chabi, o llave de “giro”), y la elevación de piedras pesadas con el pene (liṅgāsana). Estos ejercicios también responden a propósitos demostrativos –para demostrar el poder del Sādhu sobre la naturaleza- e impresionar al devoto para que done dinero -y esto último es quizás la motivación más importante.

 

Tanga-tora

Un paso más allá con los “medios puramente mecánicos” y que hace realmente imposible la erección o la práctica sexual es “romper el pene”, mediante el tanga-tora, un asunto bastante misterioso.

 

La descripción más extensa la encontré en Gross:

[P. 470]… tanga-tora-dīkṣā, una iniciación Nāga, realizada por el bīja-gurú, el “preceptor del semen” que masturba ritualmente al iniciado, ofreciendo el semen en el fuego sagrado como sacrificio. A continuación tira bruscamente del pene, primero hacia la izquierda y luego hacia la derecha, rompiendo los músculos, vasos sanguíneos y nervios requeridos para la erección. Algunos dicen que se utiliza un cuchillo para separar estos tejidos. El pene llega a permanecer siempre blando. Después estiran y alargan el pene, a veces colgando pesadas rocas de su extremo, y enrollándolo alrededor de un palo. Pasan un anillo por el pene y lo encadenan al suelo.

 

También lo menciona Ghurye:

[P. 94] en la segunda etapa el asceta se denomina Tanga-tora. El término lleva una significado aparejado a la castración. Las repetidas investigaciones para aclararlo solo provocaron tímidas reacciones.

 

Pero hasta donde he podido comprobar, dudo realmente si alguna vez se practicó. Ghurye observa que los Sādhus no quieren hablar de ello, empiezan a reír y dicen que en realidad se trata de un gran negocio. Pero puesto que apenas saben algo sobre anatomía, la describen como “romper un hueso”, y esto lo hace incluso más dificil de creer. Nunca he encontrado un Sādhu que se lo hubiese hecho.

También pregunté a bastantes Sādhus, y para demostrar la confusión que existe entre ellos, cito a Saṃbhu Bharati, un Nāga Baba que encontré en Uttarkāśi, que afirma que el tanga-tora solamente se practica entre los Udasin.

 

Pero según otro Nāga, Vijendra Puri, que vivió en Uttarkāśi pero que ahora se ha ido a Kailash, es típico de los Nāgas. Él me enseñó la rotura del pene retorciendo su dedo índice. Este Baba también realizó el chabi (llave), enrrollando su pene verdaderamente largo alrededor de un palo, además de ser un ex-Baba de un solo brazo por lo que, si todavía se practicara esto, ciertamente él sería el candidato ideal para el tanga-tora. Pero no lo era.

La última penitencia, por supuesto, sería la castración o desmembramiento, pero esto no lo hacen realmente los ascetas indios, puesto que -como todos reconocen- se destruiría uno de los cakras (centros de energía) más importantes del cuerpo.

No obstante, ha habido algunas sectas cristianas que hicieron de esto una práctica regular.

 

Liṅgāsana y chabi

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De forma bastante extraña, el levantamiento de pesos con el pene no tiene un nombre especial, sino que se designa generalmente como un kriya (ejercicio yógico). Lal Baba utiliza el término liṅgāsana (postura del pene), inventado por él mismo.

 

Lal Baba sostiene una piedra triangular especial para su liṅgāsana en la cual se puede leer “30 kilos”. Él ha desarrollado este ejercicio en un espectáculo regular e incluso se hace publicidad como “Nāga Baba del liṅgāsana” en carteles pintados (al fondo). Es un hombre pequeño y tiene que colocarse sobre dos ladrillos para levantar la piedra algunos centímetros del suelo. Pero aún así, la hazaña es importante: treinta kilos deben ser más de la mitad de su propio peso.

 

En cierto modo es evocador del ahora histórico kara-lingi, un dispositivo de cadena con bola de hierro que, colgado del pene, lo estiraba continuamente.

 

Levantar pesos con el pene, tal como hace aquí Shyam Puri, es esencialmente el mismo ejercicio que el chabi. Es un “milagro” que el pene no se rompa. La escena recuerda las cadenas usadas en el pasado para tirar del pene hacia abajo continuamente, pero este ejercicio se hace ahora solamente de vez en cuando, y durante un minuto mas o menos. Lo suficiente para demostrar el poder del Sādhu, su trascendencia sobre la sexualidad.

 

Estos Babas exhiben diferentes austeridades para el pene con cierto grado de “exhibicionismo”. Pero por otra parte, también proporcionan darśan y enseñan al devoto las muestras visibles de sus austeridades; y, por supuesto, sin elemento erótico alguno.

 

En su desnudez no se emana sensualidad. Por el contrario, controlan, inhiben las “vibraciones” sexuales, retienen su energía de tal forma que pueden transformarla en energía psíquica y espiritual.

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Si estas acrobacias parecen a primera vista estar desprovistas de cualquier significado espiritual, debe recordarse que en el Hinduismo todos los niveles de la religión –desde el burdo materialismo hasta la espiritualidad mas sublime- pueden ser experimentados y expresados simultáneamente.

 

El Baba se coloca un anillo de metal alrededor del pene, un remanente ornamental de las grandes cadenas que algunos ascetas solían utilizar hace algún tiempo.

 

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Mahant Rameśvar Giri

El Baba realiza un ejercicio yógico que se conoce por el nombre de chabi, y significa “llave”. El objetivo de este ejercicio no es solo retener la energía sexual, sino forzarla hacia detrás, y “hacia arriba”. En burdos términos “mecánicos” del yoga: hay que mantener el pene hacia abajo para que kundalini puede elevarse.

 


 

Urdhvabahu o “elevación del brazo del Baba”

Dirigidos por un gurú iluminado, los ek bahu Babas mantienen el brazo levantado, aunque al principio pueden apoyarlo en una muleta.

 

Esta mortificación se puede ejecutar con variados grados de excelencia: lo mejor es con el brazo derecho y cercano a la cabeza.

Sin duda, es un inconveniente, tanto más puesto que todo tiene que ser hecho con la mano izquierda, la mano impura.

Bhola Giri

Amar Barati es ek bahu Baba desde hace más de treinta años. Ha decidido no bajar nunca su brazo, como es lo normal tras un período de doce años.

 


 

(Izquierda) Vasant Giri, ek bahu Baba desde hace doce años. Pronto podrá bajar su brazo.

Antiguamente, como se muestra en este detalle de un grabado de Picart del siglo XVII, se efectuaba con los dos brazos, dejando al Baba totalmente desamparado, de tal forma que tenía que ser alimentado por mujeres devotas.

El tapasya de mantener el brazo derecho elevado -- durante doce o más años -- puede conllevar un daño físico permanente.

Los músculos se atrofían, los huesos se calcifican, y el brazo acaba marchitándose, convirtiéndose en una extremidad inútil. Los ascetas que practican este tapasya se denominan urdhva bahu Babas (Babas del brazo elevado) o ek bahu Babas (Babas “de un solo brazo”). Este tapasya tiene que completarse bajando el brazo. Si esto no se hace correctamente, puede acarrear la locura, o incluso la muerte.

Hace tiempo los ek bahu Babas eran muy numerosos, pero hoy en día, solo he podido encontrar los tres Sādhus mostrados aquí.

 

En este relieve monolítico del siglo VII, en Mahabalipuram, titulado “la penitencia de Arjuna”, vemos el tapasya urdhvabahu combinado con el khareśvari (arriba a la izquierda y abajo a la izquierda).En la esquina inferior derecha, podemos ver también un gato y una rata que realizan el mismo tapasya.

 

Desnudez, cenizas y jata (pelo largo)

El permanecer desnudo todo el tiempo (que raramente se practica hoy en día), el untarse el cuerpo con cenizas y el jata se consideran formas mas suaves de tapas.

Como característica típica de los ascetas, el jata se menciona ya en los antiguos himnos de los Vedas, como en el “himno del sabio de pelo largo”.

 

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Shyam Giri y Ram Giri, dos Nāga Babas del Juna Akhara. Sus cuerpos desnudos se untan con cenizas del fuego sagrado.

El carácter sagrado del jata es ejemplificado por el poderoso cabello de Śiva, con el cual captura y controla el río Ganges, cuya pendiente torrencial desde los cielos habría inundado el mundo en otro caso.

Su jata es el follaje y las raíces de los árboles del Himalaya. También se llaman jata las raíces enredadas que cuelgan hacia abajo de las ramas del sagrado árbol Banyan; es su árbol, con su jata.

Ram Sharan Puri

 

Generalmente, el jata se lleva anudado o en un paquete retorcido colocado encima de la cabeza.

Se “desanuda” para momentos y rituales especiales, como la práctica de puja o para tomar un baño. El Jata se trata con reverencia: los filamentos se frotan con cenizas y excremento de búfalos, ambos sagrados y purificadores; se perfuma y se adorna con flores.

Antiguamente los Ramanandis también tenían su sección digambar (desnudos), pero hoy en día solamente los Śaiva Nāgas practican la desnudez ascética. No obstante, los Ramanandis usan cenizas y jata. Al igual que los Nath Babas y los Udasin.

 


 

Consumo de hachís

Muchos Sādhus fuman hachís como ritual diario. En su forma de vida ascética, además de consumir hachís, siguen al dios Śiva. Adoran a Śiva como el Señor de los Yoguis y como el dios que fuma hachís, el Señor del Hachís, por siempre intoxicado, por siempre elevado.

 

De hecho, para muchos Sādhus su “principal mortificación” parece ser el fumar hachís.

En todas las sectas de Sādhus se encuentran fumadores y no fumadores.

Algunos Sādhus incluso condenan fumar como un mal hábito de las castas inferiores, y como contraproducente.

Aunque el hachís sea hoy en día ilegal en la India, su consumo por los Sādhus -como tradición histórica- todavía se tolera.

Pero una vez más, en la India los tiempos también están cambiando. Y hoy en día los Babas a veces son detenidos por posesión de hachís.

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Hari Giri, un Nāga Baba, cubierto de cenizas, está fumando un chilam lleno de hachís y tabaco.

 

Samadhi

Un tapasya antiguo, pero raramente practicado hoy en día, es el samadhi, que normalmente significa iluminación, pero que en este caso se refiere a un estado de animación suspendida, una muerte virtual que puede durar varios días o semanas, durante los cuales el espíritu deja el cuerpo y viaja por el plano astral. El cuerpo permanece detrás, bajo tierra -en una “tumba”- o en un ataúd debajo del agua.

 

Hice esta foto en 1980. Realmente era la primera imagen que tomé de un Sādhu, aunque solamente es visible su mano que asoma fuera de la tierra. La mano movía lentamente el mala con sus dedos. De ninguna manera podría pensarse que esta persona enterrada en la arena respiraba. El muchacho que está sentado vigila las donaciones.

 

Un Sādhu femenino japonés, Mata Keiko Aikawa, está a punto de bajar por la escalera a su “tumba”, donde permanecerá cinco días bajo tierra (en el Kumbha Mela en Ujjain en 1992). A la derecha esta su gurú, Pilot Baba, que ha realizado este “milagro” veintisiete veces.

Recientemente Pilot Baba permaneció debajo del agua -sin ataúd- durante cuatro días. En un artículo del Times of India, del 9 de noviembre de 1992, manifestó: “He dominado la forma de sobrevivir en condiciones similares a la del feto en el útero”. Pero también se publicó que la Asociación Racionalista India lo acusó de fraude.

 

 

En el Allahabad Kumbha Mela 2001, Mata Keiko Aikawa también permaneció sepultado cinco días.

 

El cuerpo permanece en un compartimiento hermético bajo tierra –una tumba-- pero muy diferente del sarcófago representado por Picart.

 

Otro tipo de samadhi: la muerte de un Sādhu.

Los Sādhus no se incineran como el Hindú común, sino que se entierran sentados en padmasana, o se atan a una silla lastrada con piedras y son arrojados a un río santo, como el Ganges.

 

Entonces, normalmente, se hunden, desaparecen y no son devorados en el agua por los animales, pero este desafortunado Baba fue lanzado a una parte baja del río.

 

 

De un Sādhu Śaiva muerto se dice: “Se ha ido a Kailash”. Los Vaiṣṇavas van a Vaikunth. Todos supuestamente están en samadhi.

 

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